Con La odisea, Christopher Nolan demuestra que más allá del tiempo, los sueños o la física, su mayor obsesión es el cine. Esta vez, el director británico tomó el poema épico de 3.000 años de antigüedad que sentó las bases de la narrativa occidental y transforma los 12.109 versos del poema en una epopeya cinematográfica que mezcla espectáculo, filosofía y emoción. Olvídate de la mitología acartonada; esta película no es una lección de historia, es un viaje inmersivo donde el fuego, el mar, el vino y la sangre casi pueden olerse desde la butaca.
Basada en el poema épico atribuido a Homero, la película sigue el largo y peligroso regreso de Odiseo, rey de Ítaca, tras la guerra de Troya. En el camino deberá enfrentarse al cíclope Polifemo, las sirenas, Calipso y la furia de los dioses, mientras su esposa Penélope intenta mantener el reino a salvo de quienes buscan arrebatarle el trono.
Si aún estás dudando de embarcarte en este viaje a Ítaca, aquí te dejamos las razones definitivas por las que este descenso al fuego, la anarquía y el dolor es la película que tienes que ver.
Matt Damon encuentra al Odiseo más humano
Lejos de la divinidad, Matt Damon nos entrega un héroe cantado en el primer verso del poema, pero faliblemente humano. Su Odiseo conserva la inteligencia, la astucia y la capacidad estratégica descrita por Homero, pero Nolan lo acerca emocionalmente al espectador. Es guerrero, padre, esposo, líder, mentiroso y sobreviviente. Un hombre brillante, aunque profundamente imperfecto.
El director explicó que se inspiró especialmente en la traducción de La Odisea publicada en 2017 por Emily Wilson, donde el protagonista aparece menos idealizado y mucho más complejo psicológicamente. Para reforzar esa autenticidad, Damon dejó crecer su barba durante un año. Nolan rechazó utilizar prótesis porque quería que cada detalle transmitiera realismo.

Hathaway, Holland y más estrellas
Entre lo asombroso de esta película es cómo Nolan logró reunir a un firmamento de estrellas. El casting es impecable y logra engranar a la perfección.
Pero si hay alguien que brilla constantemente es Anne Hathaway. Su Penélope está muy lejos de la esposa resignada que suele aparecer en muchas versiones del mito. Aquí es una reina inteligente, calculadora y feroz, obligada a resistir el asedio político mientras protege el futuro de Ítaca. Cada mirada transmite desesperación contenida y cada estallido de ira recuerda que también libra su propia guerra. Una de las interpretaciones más impactantes de la actriz en los últimos años.
Tom Holland aporta humanidad como Telémaco, el hijo de Odiseo, cuya búsqueda del padre se convierte en uno de los motores emocionales del relato. Además, su dinámica con Hathaway inspira una simpatía y una fuerza arrolladoras.
Por otro lado, Robert Pattinson interpreta a Antínoo, un pretendiente tan manipulador, sudoroso y entretenido que, literal, ansiarás su muerte en pantalla. Zendaya aparece y desaparece con serenidad encarnando a la diosa Atenea, mientras que Charlize Theron brilla como Calipso, evocando a una femme fatale clásica que mantiene a Odiseo prisionero.

Los roba-escenas
John Leguizamo conmueve como Eumeo, un leal servidor del protagonista; Samantha Morton resulta escalofriante como Circe; Jon Bernthal cautiva como el rey Menelao; y hasta el rapero Travis Scott hace un cameo como Femio, un guiño de Nolan a la transmisión oral del poema, comparándola con la cultura del rap.
Actores como Lupita Nyong’o, Elliot Page, Mia Goth, Himesh Patel, Benny Safdie y Corey Hawkins completan un ensamble que no tiene desperdicio en este universo.
Un espectáculo en IMAX de 70mm
Con un presupuesto estimado de 250 millones de dólares, esta es la primera película en la historia filmada íntegramente con cámaras IMAX de 70mm. Nolan convierte un relato mitológico en realismo cinematográfico puro: puedes escuchar la madera que cruje, las cuerdas que se tensan y los gritos desesperados de los hombres.

Inspirado por películas como Andrei Rublev (1966) y Ran (1985), así como por el trabajo del legendario artista de efectos especiales Ray Harryhausen, el director de The Prestige (2006) ahora nos sumerge en monstruos, tormentas y furia divina con el encanto artesanal del viejo Hollywood. Todo apoyado por su dream team técnico: la fotografía de Hoyte van Hoytema, el impecable montaje de Jennifer Lame y la banda sonora de Ludwig Göransson.
La Ley de Zeus (La xenía)
Más allá del cíclope y las sirenas, uno de los temas más fascinantes de la película es la xenía, conocida como la Ley de Zeus. En la antigua Grecia era un código sagrado de hospitalidad que obligaba a cualquier anfitrión a ofrecer comida, refugio y protección a los viajeros. A cambio, el huésped debía respetar el hogar que lo recibía. Romper ese pacto significaba desafiar a Zeus.
Nolan convierte ese antiguo principio en una reflexión moderna: tratar a los demás como deseas ser tratado. A través de la mirada de Odiseo, el filme juzga los costos reales de la guerra haciéndonos cuestionar quién merece compasión y qué ocurre cuando una civilización pierde sus códigos éticos tras años de violencia. Al final, la verdadera Odisea no consiste únicamente en regresar a casa, sino en descubrir qué tipo de hombre debes ser para merecer volver.

El distintivo sello de Nolan
A pesar de la magnitud épica, La Odisea se siente inusualmente personal. Los ecos de la filmografía de Nolan están por todas partes. Su estructura narrativa fragmentada, el montaje paralelo, los constantes saltos temporales, la obsesión por la identidad y el peso de la culpa recuerdan a obras como Memento (2000), Interstellar (2014) e incluso Oppenheimer (2023).
Y es imposible no ver los paralelos. Al igual que el personaje de Leonardo DiCaprio en Inception (2010) batallaba por volver a casa usando un amuleto como ancla, el Odiseo de Nolan lucha incansablemente por su hogar y su familia en medio del caos.
La Odisea en taquilla
Si el arte no es suficiente para convencerte, los números hablan por sí solos. En su fin de semana de estreno mundial, La Odisea de Christopher Nolan rompió esquemas recaudando más de $260 millones de dólares, coronándose como:
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El mayor estreno en la carrera de Christopher Nolan (superando a The Dark Knight Rises).
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El tercer mayor estreno para una película de clasificación R en toda la historia.
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El debut más grande para una película live-action de este 2026.
Una vez más, Christopher Nolan vuelve a recordarnos que los grandes mitos sobreviven porque hablan del presente. Y que el cine, cuando encuentra a un director dispuesto a empujarlo hasta sus límites, sigue siendo capaz de convertir un poema escrito hace tres milenios en una experiencia tan espectacular como profundamente humana.
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