Courrèges y Dries Van Noten deslumbran en la Pasarela de París

En el dinámico universo de la moda, pocas cosas son más estimulantes que ver a la nueva guardia revitalizar el legado de casas legendarias. Para esta temporada Primavera-Verano 2026 de la Semana de la Moda de París, Nicolas Di Felice en Courrèges y Julien Klausner en Dries Van Noten rindieron homenaje a sus predecesores, proyectando el futuro con una visión clara, audaz y, sobre todo, propia.

Courrèges Primavera-Verano 2026

En su última colección para Courrèges, Nicolas Di Felice presentó una clase sobre precisión, impacto y pulcritud, demostrando en su desfile de Primavera- Verano 2026 un círculo perfecto de bancos dentro de un mercado de hierro forjado del siglo XIX como la escenografía perfecta para el debut de su nueva colección.

El escenario fue interrumpido por una iluminación cenital ultrabrillante, que obligó a los invitados a protegerse los ojos con unas gafas de sol que formaban parte de la invitación. Más tarde, el diseñador explicó que se inspiró en la idea de estar cegado por el sol «Demasiada información, todo resulta un poco abrumador», explicó.

La colección se movió de siluetas ceñidas en azul hielo con rostros velados hacia la suavidad de los cueros y tejidos naturales. A pesar de su impecable rigor, cada prenda transmitía una comodidad esencial.

Di Felice reinterpretó el ADN de André Courrèges con audacia y maestría, especialmente sus referentes de la década de los sesenta. Destacaron los ingeniosos vestidos de cóctel construidos a partir de docenas de diminutos cinturones, un guiño a los accesorios icónicos de la casa.

El final del desfile llegó con siluetas oblongas, inspiradas en los parasoles de los autos, transformadas en vestidos futuristas. En tan solo cinco años, Di Felice ha convertido a Courrèges en la joya más candente de la cartera de Kering, demostrando que su visión y la libertad creativa son una fórmula infalible para el éxito con su línea Primavera-Verano 2026.

Courrèges Primavera-Verano 2026

Dries Van Notes SS26

Por su parte, el desfile de Dries Van Noten fue un ejercicio de continuidad y evolución. El debut de Julian Klausner como director creativo fue una propuesta que se sintió a la vez familiar y renovada, un equilibrio delicado que solo un talento como el suyo puede manejar.

La pasarela se presentó desde el Palais de Tokyo, y combinó la sastrería urbana con toques lujosos y femeninos. La propuesta se sintió «très Dries Van Noten», pero con la firma personal de Klausner.

El diseñador, exintegrante de Maison Margiela, explicó que su inspiración fue «alegre, optimista… como los años 60«.

Las chaquetas inspiradas en trajes de neopreno y las siluetas surferas fueron reinterpretadas con volantes y pliegues en tonos ligeros como lima, liquen y amarillo canario. Fiel al legado de sastrería de la casa, Klausner presentó abrigos majestuosos, con cuellos alzados y proporciones teatrales.

Los estampados con motivos circulares de inspiración setentera, que evocaban a Verner Panton o a Marimekko, se sintieron sofisticados y encantadores.

Si bien la colección fue un paso más contenido que su brillante propuesta masculina, se trató de una entrega sólida que confirmó que la visión de Dries Van Noten, una de las más singulares en la historia de la moda, está en buenas manos. Con Julien Klausner al timón, el futuro del legado de la marca belga parece no solo seguro, sino también en un camino de constante y prometedora evolución.

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