n las entrañas del Museo del Louvre, en lo que alguna vez fueron los aposentos de la reina Ana de Austria, madre de Luis XIV, Nicolas Ghesquière se desveló la colección Louis Vuitton Primavera-Verano 2026 para la Semana de la Moda de París.
En un evento que reunió a una verdadera constelación de estrellas, colmado de talento, desde figuras del cine y la televisión hasta el cine y la música. Emma Stone, Zendaya, Lisa, Ana de Armas, también, Sophie Turner, Jennifer Connelly, Jaden Smith y Léa Seydoux. Juntos, presenciaron una pasarela que, según la casa francesa, nos invita a un viaje personal, una exploración del armario y de nuestra propia individualidad.
Así, el desfile Primavera-Verano 2026 de Louis Vuitton sirvió como el lienzo perfecto para una colección que celebra del arte de vivir, de la intimidad y de la libertad ilimitada que se encuentra en la esfera privada. Un lujo supremo que reside en la capacidad de vestirse para uno mismo y revelar la verdadera personalidad, una idea que resuena con la promesa de una moda que libera, en lugar de constreñir.
Louis Vuitton Primavera-Verano 2026
Con su nueva línea Prêt-à-porter, Nicolas Ghesquière, director artístico de Louis Vuitton para las colecciones de mujer, hablo en confidencias, con un alto grado de libertad sartorial que se libera de las convenciones.
Cada prenda es un manifiesto de la individualidad, una revelación de la perspectiva de quien la lleva. El resultado fue una inesperada sinfonía de contrastes y texturas al estilo Old Hollywood, con sublimes túnicas de muaré plisado que se apoderó de los minivestidos con grandes lentejuelas, imitando la marquetería de paja.
Desde volantes de faldas abullonadas hasta zapatos planos, encontramos referencias a vestidos de la época de Ana de Austria, leggings cortados como pantalones, o camisas con cuellos aristocráticos de quince centímetros.
Asimismo, combinó tops de tela vibrantes, detalles de tapicería, zapatos de tela de alfombra y seda cepillada, una técnica francesa del siglo XVIII que empieza a parecerse a la piel de un animal.
Los accesorios se reinventaron para la Primavera-Verano de Louis Vuitton en elegantes neceseres y estuches de belleza, mientras que, con una paleta de colores suaves y relajantes para el 2026, el diseñador exploró el placer de estar en casa, de vestirse para uno mismo.
“Quería la serenidad que se siente en la comodidad del hogar. Hoy, puedes vestir con sofisticación en casa. No se trata solo de usar pantalones deportivos”, explicó Ghesquière en una entrevista posterior al desfile.
La Escenografía como Manifestación del Arte Francés
Para complementar esta inmersión en el gusto y la intimidad, la escenógrafa Marie-Anne Derville compuso un apartamento contemporáneo dentro de los históricos muros del Louvre.
La curaduría de este espacio fue, en sí misma, una obra de arte que fusionó diversas épocas y expresiones. Se podían admirar piezas del artista Robert Wilson y del maestro ebanista del siglo XVIII Georges Jacob, junto a los asientos Art Decó de Michel Dufet de los años 30.
La mezcla de esculturas del ceramista Pierre-Adrien Dalpayrat con el mobiliario diseñado por la propia Derville creó un diálogo fascinante, una inmersión en el gusto francés desde el Siglo de las Luces hasta la actualidad.
El aura de sofisticación fue completada por la banda sonora. La música, compuesta por Tanguy Destable, resonó con una voz familiar. Las letras de This Must Be the Place, de la legendaria banda Talking Heads, fueron leídas por la aclamada actriz Cate Blanchett, añadiendo un toque final de genialidad a un desfile que fue una experiencia completa, tanto para la vista como para el intelecto.
La colección Louis Vuitton para la Primavera-Verano 2026 es un recordatorio de que el lujo no se trata solo de objetos, sino de la libertad y el arte de ser, incluso cuando nadie más está mirando.
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