¿Te imaginas vivir en una región inhóspita del mundo donde nadie te pueda encontrar, no exista el internet y donde la ropa sea innecesaria? Pues, realmente no tienes que pensarlo mucho, porque de hecho existe en el mundo un lugar así. North Sentinel es uno de los lugares más prohibidos y enigmáticos del planeta, hogar de una tribu aislada del mundo moderno que parece haberse detenido en el tiempo y vivir en una edad de piedra permanente.
La isla de North Sentinel se encuentra en el archipiélago de Andamán y Nicobar, en el océano Índico, a 1.200 km de la India continental.

Su existencia se conoce desde finales del siglo XIX (cuando el archipiélago indio al que pertenece era una colonia británica penitenciaria), sin embargo, establecer contacto con este lugar es sumamente peligroso. Sus habitantes son hostiles, tanto que ni exploradores, ni científicos, ni los gobiernos se arriesgan a permanecer cerca de este lugar.
La historia de North Sentinel
Poco tiempo después de ser descubierta por Jeremiah Homfray en 1867, Maurice Vidal Portman, oficial británico encargado de documentar las diferentes tribus del archipiélago, desembarcó en busca de nativos.
A finales del siglo XX, el gobierno indio intentó contactar con North Sentinel, pero cada intento terminó por desatar una lluvia de proyectiles disparados desde la costa. Descubrió que la isla está hecha de piedra caliza y coral, principalmente, y su suelo era «adecuado para el cultivo de las palmas de coco«.
En su momento, se dice que logró contactar con la tribu y al tiempo regresó para convertir la isla en una plantación de cocos, sin embargo, se cree que llegó a introducir gérmenes y virus que terminaron por acabar con la vida de los habitantes de esta isla, y desde entonces, no permiten que nadie se acerque a la isla a salvo.

Entre los casos conocidos, National Geographic reporta que en la década de los 1970 el director de un documental resultó herido por una lanza durante el rodaje. Aun así, se sabe de al menos dos encuentros «pacíficos» con la tribu en los años 90′.
Contacto
Madhumala Chattopadhyay fue una de las pocas personas que llegó a participar en una exploración a la isla de North Sentinel, fascinada por conocer la cultura indígena local. Se dedicó a estudiarlas por seis años, y conociendo los riesgos, se apuntó a una expedición donde renunció incluso a su vida con tal que lograr su sueño.
En el artículo de National Geographic recordó como la puerta de este encuentro fueron los cocos. Aseguró que todos estaban preocupados por la hostilidad, sin embargo, al acercarse comenzaron a llevarles desde el agua este producto imposible de encontrar en la isla. Al cabo de unas horas, los recogieron.
«Un joven de unos 19 o 20 años estaba junto a una mujer en la playa. De repente, levantó su arco. Les grité que vinieran a recoger los cocos usando palabras tribales que había aprendido mientras trabajaba con las otras tribus de la región. La mujer le dio un codazo al chico y su flecha cayó al agua. Ante la insistencia de la mujer, él también se metió en el agua y comenzó a recoger cocos«, dijo a la reconocida revista científica.

En intentos posteriores, lograron acercarse con un equipo más grande. Los nativos entraron al bote para llevarse una bolsa entera de cocos. Sin embargo, fueron amenazados y echados de la isla, y para la tercera vez, el mal tiempo arruinó el viaje y no encontraron con nadie. Después de eso, la India ha rechazado los intentos por contactar a North Sentinel.
Riesgos de contagio y peligros
North Sentinel es una isla rica en vegetación, que es tan densa que es imposible de ver a su interior. Incluso desde el aire, cualquier avistamiento humano es prácticamente imposible. Aun así, los patógenos son un riesgo latente para esta región, reseña la BBC.
Se cree que los habitantes de esta isla han estado en un aislamiento casi total durante decenas de miles de años, lo que significa que no tienen defensas para enfermedades comunes de nuestro mundo. Por este motivo, las visitas están prohibidas desde 1956 debido al riesgo de que la tribu se contamine de enfermedades externas a la comunidad.
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Sin embargo, eso no ha impedido que las personas intenten llegar hasta la zona. En noviembre de 2018, un turista falleció intentando llegar a la isla para convertir al cristianismo a sus habitantes. Más recientemente, este mismo año, un influencer fue detenido por dejar una lata de coca cola en North Sentinel.
Actualmente, se desconoce cuantos habitantes forman parte de la tribu, aunque algo si es seguro, ellos no quieren ser encontrados, y quizás, tienen razón.
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