Del “más es más” al “clean look”: cómo cambiaron las tendencias del 2016 al 2026

Se acaba el 2025 y, entrando al 2026, es imposible no mirar atrás: ¿recuerdas cómo era todo en 2016? Porque si hay algo que la mayoría estamos haciendo en redes sociales —sin admitirlo —es volver a ver fotos del 2016 y preguntarnos cómo pasamos del cut crease marcado al makeup no makeup o «clean look» que ahora es tendencia.

Han pasado casi diez años —sí, diez— y la estética global ha hecho un giro completo. Lo que antes era brillo, exceso, capas, estampados, labios matte indelebles y outfits audaces, ahora se transformó en piel fresca, paletas neutras, peinados pulidos y espacios minimalistas. No mejor, no peor: distinto. Un nuevo mood colectivo.

2016: el año de las grandes producciones

Si 2016 tuviera un filtro, sería uno con colores saturados y vintage. Todo era intenso: contouring super marcado, labios terracota o nude mate ultra seco, estampados fuertes, metalizados y mezclas sin miedo. Vivimos la era de las Kardashian y Kylie Jenner era la reina de Instagram con su estética.

Los interiores de las casas llenos de dorado, mármol falso y muebles que parecían gritar “Pinterest, pero fuerte”. Era el momento en que el exceso estaba “in” y lo minimal era casi antiestético.

2019: el giro inesperado

Entonces llegó el 2019 y… boom. Todo cambió. Pasamos más tiempo en casa y, literalmente, el cuerpo pidió un break. De repente, maquillarse una hora no tenía sentido; vestirse solo para caminar hasta la cocina tampoco. Ahí nació esta ola que hoy llamamos clean look, aunque en ese momento solo queríamos vernos bien sin complicarnos la vida.

El maquillaje se volvió mínimo, el peinado estrella fue ese slick bun ultra pegado que llevan todas las celebs —simple, práctico, cero drama— y la ropa migró a colores neutros, piezas cómodas y siluetas fáciles.

2024–2025: cuando lo neutro se volvió mainstream

Para este punto, ya no hablábamos de minimalismo como tendencia, sino como default cultural. Los feeds de Instagram se volvieron beige; las celebridades caminaban la alfombra roja con looks “simples, pero impecables”; los muebles se compraban pensando en líneas rectas y colores suaves.

El maximalismo seguía existiendo —siempre hay un diseñador o artista diciendo “déjenme brillar”— pero la conversación general estaba del lado de lo calmado. Incluso marcas que aman el exceso empezaron a editarse un poco.

2026: Pantone oficializa lo que ya sabíamos

Pantone anunció que el color del año será Cloud Dancer, un blanco suave casi etéreo ¿Traducción? El mundo está en mood “reset”.

No es que todos vayan a vestirse de blanco, pero es un símbolo perfecto del momento: claridad, espacio, ligereza. Una vibra muy “quiero que mi vida parezca una mañana soleada”.

¿Qué está detrás de este giro a lo limpio y neutro?

  1. Fatiga visual digital: después de vivir pegados al teléfono, el ojo pide descanso.
  2. Practicidad: cada vez queremos rutinas más rápidas y versátiles.
  3. Cambios globales: la sociedad busca calma… en todo. Desde la ropa hasta la sala.

¿Muere el maximalismo?

No. Solo está tomándose un descanso.

Así como los jeans bajos volvieron (aunque lo negamos), el maximalismo también encontrará su momento otra vez. Pero, el 2026 parece acercarse con una vibra general clara: seguiremos manteniendo una piel fresca, ropa neutra, peinados limpios y casas que parecen una combinación entre spa y estudio creativo escandinavo. Dándole prioridad al bienestar en general y dejando de lado aquello que nos caracterizó hace una década.

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