Desde hace un par de años, el caldo de huesos (o bone broth) dejó de ser un secreto de cocina y una receta de las abuelas para convertirse en una de las bebidas milagrosa, antienvejecimiento, con múltiples beneficios y sinónimo bienestar, entre celebridades. Más que una moda, se trata de un retorno consciente a lo natural, lo sustancioso y lo esencial.
En Hollywood y la industria, Gwyneth Paltrow y Salma Hayek son dos de las grandes defensoras de los beneficios del caldo de huesos, y lo creas o no, Halle Berry también ha mencionado en alguna ocasión sus maravillosas propiedades para el organismo.
A sus 58 años, Hayek ha revelado que se mantiene joven tomando una taza al día de caldo de huesos para aprovechar sus beneficios. Lo describe como «asqueroso«, pero según ella misma «Está lleno de gelatina, grasa y médula ósea. Creo que es excelente para mantenerse joven” explicó a People en 2015. Eso sí, le agrega una cucharada de sidra de manzana.
Asimismo, Halle Berry aseguró en sus redes sociales que el caldo de huesos es lo que le permite mantenerse joven a sus 58 años. Aquí te contamos qué lo hace tan especial, cómo puede ayudarte y, al final, cómo prepararlo tú mismo en casa con una receta sencilla y efectiva.
Caldo de huesos beneficios
A esta suerte de oro líquido se le atribuyen muchas propiedades. Es de ayuda para el dolor articular y mejora la apariencia de la piel debido a su alto contenido en colágeno, ingrediente que promueve la elasticidad y reparación de los tejidos. Asimismo, se dice antiinflamatorio y bueno para el sistema digestivo por su contenido de glutamina y glicina, que alivian la hinchazón y provocan alivio contra el mal llamado «hiperpermeabilidad intestinal».
También estimula el sistema inmunológico, por lo que es un clásico para recuperarse frente a algunos patógenos, sobre todo en algunas culturas.
Cómo preparar caldo de hueso
Tal y como su nombre sugiere, esta sustancia se hace hirviendo huesos de origen animal, usualmente, pollo, ternera o cerdo; es mejor si incluyen tendones y cartílagos. También, necesitarás mucha agua para cubrirlos.
Dependiendo de como planees integrar el caldo de huesos a tu dieta, existen otros ingredientes que puedes considerar agregar al preparado para así aprovechar sus beneficios. Podrías preferir usarlo como base para un consomé, y agregarle cebolla, un poco de apio, perejil, ajo y laurel.
También podrías optar como tomar una taza durante el día, y hacer como Salma Hayek (agregar un poco de vinagre de manzana) o elegir algo más similar a una infusión, con un toque de limón o flor de jamaica. Si te sientes realmente valiente, tomarlo solo siempre es una opción.
Instrucciones:
- El primer paso es crucial: Lava bien los huesos. Si deseas, puedes dorarlos en el horno a 200°C durante 30 minutos para un sabor más intenso.
- Coloca los husos en una olla grande y cúbrelos con agua fría. Puedes añadir vinagre de manzana, eso ayuda a extraer los minerales de los huesos.
- Lleva a ebullición y luego reduce el fuego. Dependiendo de que tipo de huesos hayas utilizado, dependerá el tiempo de cocción. Si es res, de 12 a 24 horas; el pollo requiere de una cocción lenta de 6 a 12 horas.
- Retira las impurezas que suban a la superficie con una espumadera.
- Cuela el caldo usando un colador fino mientras aun está caliente. Deja enfriar y guarda en frascos de vidrio en el refrigerador (dura hasta una semana) o congela en porciones.
Tip: Si cuando se enfría, se forma una capa gelatinosa. ¡Eso es buena señal! Significa que tu caldo salió bien y está lleno de colágeno.
¿Otras formas de tomarlo?
Además de sopas y cremas, el caldo de hueso es beneficioso para guisos y hasta smoothies salados. Lo importante es incorporarlo de forma constante a tu alimentación.
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