Hay días que pesan más que otros, y para muchos, uno de ellos tiene nombre propio: Blue Monday. Cada tercer lunes de enero, esta fecha se cuela en conversaciones, titulares y redes sociales como el supuesto día más triste del año, un concepto que nació en Reino Unido en 2005 y que desde entonces no ha dejado de generar debate.
El término nació cuando el psicólogo y profesor Cliff Arnall presentó una fórmula matemática para explicar ese bajón colectivo de inicio de año. Entre los factores que consideró figuran el clima del invierno, las deudas tras las fiestas y la nostalgia por la Navidad que ya quedó atrás. También influyen los propósitos de Año Nuevo y la motivación real para cumplirlos. A esto se suma la presión de la rutina, la sensación de tener demasiadas responsabilidades encima y poco margen para el descanso. El resultado: un lunes que, para muchos, se siente más cuesta arriba de lo normal.
¿Mito o realidad?
Pese a su popularidad esta teoría no tiene ningún respaldo científico y es rechazada por la mayoría de los profesionales de la salud mental, que consideran que se trata de una estrategia de marketing que minimiza la gravedad de la depresión, una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y que requiere un tratamiento adecuado.
Consejos para superar el Blue Monday
La compañía de salud AXA PPP Health propone siete consejos que pueden ayudar a mejorar la moral y la motivación:
Fijar metas: establecer objetivos realistas y medibles que nos den sentido y dirección, y celebrar los logros por pequeños que sean.
Mejorar el ambiente de trabajo: crear un espacio cómodo, ordenado y luminoso que favorezca la concentración y la productividad, y evitar las distracciones innecesarias.
Identificar el motivo de la falta de motivación: reflexionar sobre las causas que nos impiden avanzar y buscar soluciones creativas o pedir ayuda si es necesario.
Hacer listas y planificar cargas de trabajo: organizar las tareas por prioridad y dificultad, y distribuirlas a lo largo del día o de la semana, evitando el exceso o el defecto de trabajo.
Decir no si estamos abrumados: aprender a poner límites y a delegar responsabilidades cuando sea posible, y a rechazar compromisos que no nos aporten nada o que nos generen ansiedad.
Dormir lo suficiente: respetar los ciclos de sueño y vigilia, y procurar dormir entre 7 y 8 horas diarias, manteniendo una rutina y un horario fijos.
Mantenerse activo: practicar ejercicio físico moderado al menos tres veces por semana, preferiblemente al aire libre, y seguir una alimentación equilibrada y variada.
Estas sencillas pero efectivas estrategias pueden contribuir a mantener una actitud positiva y serena no solo durante el Blue Monday, sino durante todo el año.
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