Por qué el 14 de enero es la fecha eterna de la Divina Pastora en Venezuela

La Divina Pastora, desde 1854, recorre cada 14 de enero las calles de Barquisimeto, en una procesión que une a cientos y miles de venezolanos que llegan desde cada región del país. Es la patrona del estado Lara, y un símbolo de identidad, fe e historia que va más allá de la religión.

Es considerada por algunos como la tercera peregrinación mariana más grande del mundo, junto a la concentración de la Virgen de la Guadalupe y Nuestra Virgen de Fátima de Portugal.

Su imagen es reconocida en todo el mundo. La Divina Pastora es vestida cada 14 de enero con un nuevo conjunto de dos piezas, de blusa y falda, que es donado por la feligresía o instituciones. Luce además su icónico bastón. Mientras que el niño viste un liquiliqui y alpargatas, elementos que advocan a la región que a sido testigo del misterio de la Coronada y lo ha difundido casi tres siglos.

El origen de la Divina Pastora y el 14 de enero 

De acuerdo a la tradición, en 1703, al sacerdote capuchino, el sevillano Isidoro Sevilla, se le presentó una imagen mientras oraba. Se trataba de una virgen sentada sobre una piedra, con sombrero astoril, cubierta con un manto; y con la mano izquierda sostenía a un niño. Así, nació la ”Divina Pastora de Almas”, luego de que el conocido pintor Alonso de Tovar la representa en un lienzo.

Esta advocación considera a Jesús como el “Buen Pastor” y a la Virgen María en igual condición de protectora de los fieles.

En Venezuela, la historia de la Divina Pastora nació poco después en tierras larenses. En 1736, la tradición cuenta que el párroco de la iglesia de Santa Rosa encargó a un escultor una imagen de la Inmaculada Concepción. Sin embargo, al abrir el cajón que contenía la entrega, los feligreses se encontraron con la imagen de una virgen sentada, la que se supone fue solicitada por el Párroco de la iglesia de la Concepción en Barquisimeto.

Cuando intentaros devolverla, la caja se volvió tan pesada que fue imposible moverla del templo de Santa Rosa. El párroco lo interpretó como una señal divina: la Virgen había elegido quedarse en ese pequeño pueblo cercano a Barquisimeto. Y así, se le concedió su deseo a la Virgen.

1812 un terremoto destruyó muchas ciudades, pero aunque el templo de Santa Rosa fue destruido, la Virgen permaneció intacta.

Inicio de la tradición

Pero no fue sino hasta 1856 cuando nació la procesión tal como la conocemos hoy. Durante una devastadora Epidemia de cólera se extendió entre la población. El padre José Macario Yépez hizo una plegaria, pidiendo a la Virgen ser la última víctima de la enfermedad a cambio de que desapareciera la Epidemia.

Según los relatos históricos, luego de la procesión de la Divina Pastora el 14 de enero de aquel año, la cólera comenzó a remitir y el padre Yépez falleció poco después. Desde entonces, la imagen de la Pastora visita la ciudad cada año como muestra de agradecimiento y fe inquebrantable.

La Procesión: 7.5 kilómetros de pura devoción

La tradición comienza con una misa de despedida en el pueblo de Santa Rosa al amanecer del del 14 de enero. Al terminar, la imagen inicia su recorrido de aproximadamente 7.5 kilómetros hacia la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Su primera parada es en la Santa Iglesia Catedral.

La Virgen es cargada en hombros por los devotos en un trayecto que atraviesa la Avenida Lara y la Avenida Venezuela, y a ella asisten entre 2 y 4 millones de personas cada año.

Durante este recorrido, muchas de los creyentes cumplen promesas, caminando descalzas o vestidos de pastores. A lo largo del camino, grupos musicales, serenatas y homenajes florales decoran la travesía de la «Excelsa Patrona».

 

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¿Sabías qué? Curiosidades de la Pastora

  • Aunque es la devoción más grande de la región, la patrona oficial de la ciudad es la Virgen de la Paz. Sin embargo, para los barquisimetanos, ella es su madre y protectora indiscutible.

  • El Museo de la Divina Pastora en Santa Rosa resguarda cientos de vestidos que la imagen ha lucido a lo largo de los años, muchos de ellos bordados con hilos de oro y piedras preciosas.

La llegada de la Virgen a la Catedral cada 14 de enero, bajo el sol del atardecer larense y el sonido de las campanas, cierra una jornada que nos recuerda que, más allá de la religión, hay tradiciones que definen la esencia de lo que somos, y la Divina Pastora es una de ellas.

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