Cuando uno revisa con lupa el calendario de efemérides, se encuentra con días dedicados a la pizza, al sueño, a las abejas y, curiosamente, encajonado casi al final del año, al hombre. Sí, el 19 de noviembre se celebra el Día Internacional del Hombre.
No es una fecha que suela paralizar el tráfico, ni colapsar las floristerías. De hecho, su existencia suele ser recibida con una mueca y la pregunta retórica si ya, de por sí, el resto de los días del año no se trata de los hombres.
Día del Hombre — 19 de noviembre
Thomas Oaster, profesor de la Universidad de Missouri-Kansas, fue el encargado de establecer esta fecha en 1992. Fue en 1999 cuando se popularizó a nivel global. Pero lejos de ser una celebración de la hegemonía histórica, el 19 de noviembre busca abordar temas de interés serio para los hombres: la salud masculina (física y mental), la promoción de la igualdad de género y la puesta en valor de modelos masculinos positivos.
Se trata de destacar al género masculino por el valor que aportan a la sociedad, a la familia y al cuidado del medio ambiente, y no los arquetipos estereotípicos como el «proveedor estoico» o el «conquistador incansable».
Hasta aquí, la teoría es impecable. Pero bajándonos del pedestal académico —y aterrizando en la realidad doméstica, social y emocional de convivir con ellos— celebrar al hombre moderno implica, necesariamente, reconocer que el hombre promedio es una criatura de hábitos desconcertantes.
Hombres, una especie en permanente construcción
En los hombres, existe una incapacidad casi biológica para encontrar objetos que no estén en su campo de visión inmediato. A este fenómeno los podríamos llamar «ceguera selectiva doméstica«; O un déficit motor para sostener múltiples objetos con una mano mientras realizan una acción y ni hablar de poder diferenciar una gama de colores.
Que no se malinterprete, existen un sinfín de especialistas hábiles en muchos rubros, pero esas características casi tragicómicas han sido su sello en la cultura popular.
Luego tenemos el tema de la comunicación, o la falta de ella. La humanidad ha evolucionado para desarrollar la empatía y el subtexto, a excepción de muchos hombres, quienes siguen operando con un sistema binario de ceros y unos.
Seguro que si este 19 de noviembre, o cualquier otro día del año, le preguntas a un hombre «¿qué te pasa?» y responde «nada«, hay una probabilidad ALTISIMA de que, realmente, no le pase nada (o de que su cerebro esté ocupado pensando en si un oso podría ganarle a un gorila).
No hay misterio, no hay enigma; hay un vacío zen que a veces resulta envidiable, porque los hombres son las únicas criaturas del planeta que afirman poder “pensar en blanco”.
No podemos olvidar tampoco la famosa «gripe masculina«. Una gripe que a cualquier otra persona le costaría un par de pañuelos y un acetaminofén, convierte a un masculino en un ser moribundo que redacta mentalmente su testamento desde el sofá. La resistencia al dolor que vemos en cada películas de acción, desaparece ante 37.5 grados de fiebre.
Sin embargo, y aquí es donde el cinismo cede paso a la justicia. Hay algo en esa simplicidad operativa que termina siendo… funcional y necesaria.
La parte buena de los hombres
Lo «malo» de los hombres —su terquedad, su emocionalidad a veces estreñida, su obsesión por buscar soluciones practicas a problemas emocionales— también es la base de su utilidad en el ecosistema de las relaciones. Hay un descanso mental en interactuar con alguien que no lee entre líneas porque, sencillamente, no sabe que hay líneas que leer.
Esa franqueza, a veces brutal y carente de tacto, es un ancla de realidad en un mundo que tiende al drama excesivo.
El hombre moderno, ese que intenta deconstruirse aunque le sobren piezas al volver a armarse, aporta una estabilidad que nace de la presencia. No es el héroe de novela; es el tipo que, sin decir una palabra, se asegura de que tu carro tenga aceite, de que la puerta esté bien cerrada o que tu copa no esté vacía. Es un lenguaje de amor más logístico y directo.
Su lealtad suele ser tribal y silenciosa. Un amigo hombre puede no preguntarte cómo te sientes respecto a tu crisis existencial; pero estará ahí para ayudarte a resolver cualquier actividad que necesites realizar sin hacer una sola pregunta. Esa capacidad de compartimentar, de separar el hacer del sentir, es exasperante cuando buscas validación emocional, pero es un salvavidas cuando el mundo se está incendiando y necesitas a alguien con un extintor.
Incluso sus obsesiones son dignas de estudio antropológico. Ya sea el fútbol, los videojuegos, los relojes, el crossfit o la colección de vinilos, el hombre encuentra refugio en nichos donde puede ejercer control absoluto.
Sí, es ridículo ver a un adulto gritarle a la televisión durante un partido, pero con esa crudeza nos recuerdan que, a veces, está bien ser básico, visceral y completamente ilógico. Si buscamos un espejo entre las mujeres, siempre podremos encontrar su paralelismo por gustos adquiridos.
Celebrando al hombre no ideal
Así que, en este 19 de noviembre, no hace falta que los llenemos de elogios falsos por el Día Internacional del Hombre, su supuesta perfección, ni que finjamos que ya han resulto todos aquellos detalles que aún no calzan en el modelo del hombre moderno ideal. Al contrario, celebrémoslos por lo que son: el contrapunto necesario, la nota grave en la melodía, el caos pragmático.
Son la prueba viviente de que se puede ser increíblemente inteligente y, al mismo tiempo, intentar arreglar algo de lo que no saben nada con un par de herramientas y fe ciega.
No son seres de luz, ni falta que les hace. Son fuentes de información sobre temas desconocidos por los cuales no siempre quieres preguntar, compañeros de viaje con un GPS interno casi siempre defectuoso, pero con una voluntad inquebrantable de seguir conduciendo.
Y aunque a veces nos saquen de quicio con su lógica tan recta y poligonal, la vida sería sospechosamente tranquila —y aburridamente eficiente— sin ellos. Feliz 19 de noviembre muchachos; sigan intentando encontrar aquello que tienen al frente, confiamos en que algún día lo lograrán.
También te puede interesar:
- The Legend of Zelda La película reveló las primeras imágenes de Zelda y Link
- Vestidos icónicos de la gala preliminar del Miss Universe 2025
- Mueren juntas las gemelas Kessler
Mantente atento a todas las actualidades del momento, a través de @CLX.Icons en Instagram y en todas nuestras redes sociales. ¡Léenos y sé parte de lo icónico!