En un momento donde la música latinoamericana traspasa fronteras, Orestes Gómez emerge con una declaración poderosa: No me fui porque quise, su nuevo álbum que rinde tributo a la identidad y el legado cultural venezolano. Desde San Cristóbal, Venezuela, hasta escenarios internacionales, el destacado percusionista y productor ha perfeccionado una narrativa sonora que hoy conjuga memoria, ritmo y territorio.
Orestes Gómez: No me fui porque quise
“Mi música es como un punto medio entre contar mi historia y contar la historia de mi país”, declaró el artista recientemente a Arnette. Inspirado profundamente por su país y los tambores venezolanos, el nuevo proyecto trasciende lo musical: es un puente entre lo que se fue y lo que siempre está presente.
En el video promocional del álbum No me fui porque quise, Orestes Gómez hace una declaración que no solo explica el título, sino que enmarca cada pista como un acto de resistencia emocional y cultural:
“La identidad es lo único que nos queda. Venezuela es tierra de Gracia. Fueron tres años de viaje, muchas personas, muchas ciudades, pero mi tierra siempre estuvo conmigo en mi mente y en mis manos. Somos muy afortunados de nacer aquí. De pana nada se compara con nuestras playas, nuestras montañas, nuestra gente y sobre todo nuestra cultura. Puedo estar donde sea, pero siempre quiero volver aquí. Por eso les digo a todos: No me fui porque quise”.
A lo largo de su carrera, Orestes Gómez ha sido una figura clave detrás de proyectos que han marcado la música venezolana contemporánea. Su talento como percusionista y productor lo ha llevado a colaborar con bandas y artistas de alto impacto como Amigos Invisibles, Rawayana y Akapellah. Estas alianzas no solo amplían su espectro musical, sino que confirman su rol como un creador capaz de dialogar entre lo tradicional y lo global.
Los tambores venezolanos y colaboraciones
El álbum abre con “Aguafresca”, una colaboración con Ensamble B11 que, como dice su letra, “limpia todo lo malo”. Luego, los tambores venezolanos se convierten en el latido de cada track: desde la gaita de tambora en “Achantao en 80 BPM” junto a Çantamarta, hasta fusiones electrizantes de R&B y trap en “Cómo Convencerme” con Micro TDH.
La lista de colaboradores es un mapa de la escena actual: Mari la Carajita, Horus, Afrogochos, Irepelusa, Mcklopedia, Ferraz y varios nombres internacionales como Marco Mares, Sabino, Fer Casillas, Tino el Pingüino e ilamike. También aparecen talentos urbanos emergentes como RK Wavy, Nina Fresh, Yung Iverson, IceOD y el popular tamborero de Ocumare de la Costa, Félix Bemba.
En No me fui porque quise, Orestes Gómez no solo mezcla géneros sino que crea un discurso sonoro donde cada ritmo es un argumento y cada colaboración una voz en conjunto. Este álbum definitavemente se siente como estar casa, todo un abrazo rítmico que tiñe nostalgia de celebración.
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