En el mundo de la moda, los nombres lo son todo. Pero, ¿qué sucede cuando compartes el tuyo con una de las estrellas del pop más grandes del planeta?
Luego de casi dos décadas de una batalla legal que parecía no tener fin, la diseñadora australiana Katie Taylor —nacida bajo el nombre de Katie Perry— logró algo que parecía imposible, ganar a Katy Perry en un juicio por el registro de su propia marca de modas en Australia.
El fallo fue emitido este jueves por el Tribunal Superior de Australia, poniendo fin a una disputa legal que comenzó en 2009. La sentencia ratifica que la diseñadora tiene el derecho legítimo de vender ropa bajo su propio nombre, considerando que no existe margen para la confusión malintencionada y que, en ningún momento, se había dañado la reputación de la cantante ni engañado a los consumidores.
Katie vs Katy Perry
La historia de Katie Taylor comenzó en 2007, un año antes de que la artista estadounidense saltara a la fama mundial con éxitos como I Kissed a Girl.
En ese momento, la diseñadora decidió registrar su marca con su nombre de soltera «Katie Perry«, comenzando así el sueño de tener su propio showroom propio en Sídney hasta que, en 2029, recibió una carta de «cese y desista» por parte de Katy Perry, cuyo nombre real es Katheryn Elizabeth Hudson.
Una carta que lo cambió todo
Los abogados de la estrella del pop exigieron que Taylor retirara su solicitud de marca registrada y detuviera toda venta de ropa. En aquel momento, la cantante estaba por iniciar su primera gira en Australia y sus representantes buscaban el control absoluto del mercado textil bajo ese nombre.
«Recuerdo que me puse a llorar y pensé: ¿de qué se trata todo esto? No he hecho nada malo», confesó Taylor en una entrevista con CNN, recordando el inicio de una saga que la mantendría en un limbo legal por más de 15 años.
La batalla tuvo varios capítulos en tribunales federales y procesos de apelación, con algunas decisiones contradictorias en el camino. En 2024, un tribunal federal australiano falló a favor de Katy Parry, ordenando a Katie Taylor cancelar el registro de su marca.
Sin embargo, el máximo organismo judicial australiano ha sido tajante. El Tribunal Superior determinó que el uso del nombre por parte de la diseñadora no constituye una infracción de marca registrada, ya que Taylor simplemente estaba utilizando su identidad real de manera honesta para su negocio de básicos coloridos y cómodos, revirtiendo la decisión anterior de cancelar la marca.
Más que una marca, una cuestión de valores
Para Katie Taylor, este proceso ha sido una prueba de resistencia. A lo largo de 16 años, mientras la fama de la cantante crecía y su mercancía de gira inundaba el mercado, la diseñadora enfrentó presiones constantes para que abandonara su lucha.
La resolución no solo le devuelve la tranquilidad para operar en los mercados de Sídney y expandir su negocio, sino que sienta un precedente sobre los límites del poder de las celebridades en el ámbito comercial.
Por ahora, el equipo de la cantante no ha emitido comentarios oficiales sobre el resultado.
«Su verdadero nombre es Katheryn Elizabeth Hudson. Alguien que es una falsa Katy Perry intentó demandar a una Katie Perry de verdad. ¿Tiene sentido?», preguntó alguien.
«El hecho de que haya prolongado esto durante 16 años, es bastante evidente de lo amargada y vengativa que es ¿Una multimillonaria luchando contra una pequeña empresa? Peor aún, ¡es que su nombre legal es Katie Perry, a diferencia de Katy! ¡Es realmente la peor!» escribió otro comentario.
The fact that she dragged this out for 16 years is quite evident of just how bitter and vindictive she is. A multi millionaire fighting a small business? Worst still, it’s Katie Perry’s own legal name, unlike Katy! She truly is the worst!
— Third Mainland Bridget (@Thirdmainlom) March 11, 2026
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