Isaías Landaeta sobre los escombros en La Guaira: el mar no es un basurero

En medio del dolor y la incertidumbre que ha dejado el doble terremoto en La Guaira, el viajero venezolano Isaías Landaeta ha abierto el debate tras publicar un reel en su cuenta de Instagram, donde denuncia una alarmante mala praxis ambiental por parte de los operadores de maquinaria pesada que puede generar un impacto irreversible en el ecosistema marino.

El llamado a la conciencia de Isaías Landaeta

Según Landaeta, en sectores como Caraballeda y la vía que conecta Tanaguarena con Naiguatá, la maquinaria y las cuadrillas de limpieza están empujando toneladas de escombros directamente al mar. La prioridad de las operaciones, advierte, parece ser «limpiar rápido» la superficie, sacrificando en el proceso dos factores humanos y ecológicos críticos.

La primera gran crítica del viajero apunta a la gestión del rescate. Landaeta señala que la misma maquinaria pesada que hoy arrastra desechos al océano debería estar concentrada en labores de búsqueda. «Maquinaria que debería estar activamente buscando gente en los escombros, porque todavía hay fe de vida. Moverlos rápido no es necesariamente lo correcto», afirma.

Un ecocidio en tres tiempos

Para desmontar la idea de que los escombros son «solo piedras», el fotógrafo desglosó detalladamente las severas consecuencias químicas, biológicas y geográficas de arrojar más de un millón de toneladas de desechos al litoral de La Guaira:

  • Corto plazo: Contaminación química

Los escombros de una ciudad no son inertes. Contienen transformadores, electrodomésticos, cableado, restos de aguas negras y materiales peligrosos como el asbesto. Todo esto altera el pH del agua de forma inmediata y vierte componentes altamente tóxicos al mar.

  • Mediano plazo: Asfixia del ecosistema, erosión y destrucción económica 

El polvo de yeso y el concreto flotante generan una densa nube que bloquea la luz solar. Sin sol, los arrecifes de coral no pueden realizar la fotosíntesis y mueren, destruyendo el hábitat donde se reproduce la próxima generación de peces de la costa.

Al no haber un criterio hidráulico, el volumen de desechos modificará las corrientes marinas, lo que provocará la erosión de playas sobrevivientes. Esto asesta un golpe mortal a la pesca, descrita por Landaeta como «la única actividad económica que no se vio afectada por el terremoto».

  • Largo plazo: Salud pública

Con el tiempo, el oleaje triturará estos materiales. Al igual que ocurre con los microplásticos, los componentes tóxicos entrarán en la cadena trófica: los peces los consumirán y, eventualmente, terminarán en el organismo de los ciudadanos que consumen productos del mar.

Hay alternativas: el ejemplo de la economía circular

Landaeta enfatiza que no se trata de criticar sin proponer. Como contraejemplo, citó la gestión de catástrofes en Ciudad de México, donde los escombros se someten a un proceso de economía circular: se clasifican los materiales peligrosos, se recupera el metal y el concreto se tritura para convertirlo en agregado reciclado útil para construir ciclovías, bases de carreteras y nuevas edificaciones.

La verdadera solución, concluye, no es el mar: «La solución real es llevarlo a canteras secas lejos de la costa, clasificar el material y convertirlo en algo útil para reconstruir La Guaira (…) incluso sale más barato que comprar material nuevo».

El video cierra con un llamado urgente a la acción colectiva y a la contraloría social ante la falta de supervisión oficial. «El mar no debe ser el basurero de una tragedia». Además, Landaeta insta a los habitantes y testigos de la zona a documentar estas irregularidades: «Si ves maquinaria botando escombros al mar, grábalo, ubícalo y compártelo. Ayúdanos a detener esto».

Mantente atento a todas las actualidades del momento, a través de @CLX.Icons en Instagram y en todas nuestras redes sociales. ¡Léenos y sé parte de lo icónico!

Lo más Icónico

Otros Artículos