Hamnet (2025): cuando el caos interno se transforma en arte

De la escritora y directora china, Chloé Zhao, Hamnet (2025) cuenta la historia de amor y pérdida que posiblemente originó la creación de la obra maestra de Shakespeare, Hamlet. Inspirada en la aclamada novela de Maggie O’Farrell, la película no busca contar las vivencias del poeta inglés desde la épica ni el mito, sino desde un lugar más vulnerable: el duelo por la pérdida de un ser querido.

Hamnet de Chloé Zhao 

Uno de los grandes logros de la nominada al Oscar y el BAFTA, Hamnet, es su reflexión sobre el arte como consecuencia del duelo. El filme no romantiza la tragedia ni sugiere que la pérdida valga la pena por lo que produce. Lo que propone es algo más honesto y profundo: el arte como acto de supervivencia.

Chloé Zhao reimagina el dolor de Shakespeare en Hamnet

En este universo, crear no es sanar del todo, sino encontrar una forma de convivir con la herida. El nacimiento de La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca —la obra — no aparece como un triunfo, sino como una transmutación: el dolor cambia de forma para poder ser compartido y entendido por otros.

Desde sus primeros minutos, Hamnet se mueve con un tempo pausado, casi respirado. La cámara observa más de lo que explica, y en esa decisión radica gran parte de su poder. Zhao utiliza planos abiertos de la naturaleza —campos, ríos, cielos— para contrastar con el vacío interno de sus personajes. La tristeza no siempre se verbaliza; se habita.

La directora de Nomadland (2020), vuelve a un drama íntimo, pero más contemplativo, donde el dolor no es un giro narrativo sino un estado del alma. Todo engranado a rituales y atmósferas que conectan la película con el cuerpo y emociones del espectador. Mientras que la banda sonora, al igual que el apartado visual, está al servicio del sentimiento. Es preciosa y delicada, integrando coro y elementos clásicos que acompañan el duelo.

Jessie Buckley y Paul Mescal

Si Hamnet tiene un centro emocional es Jessie Buckley como Agnes. Su interpretación es feroz y contenida al mismo tiempo: una mujer atravesada por la pérdida, conectada con la naturaleza y con lo que no puede explicarse, pero se siente. La actriz irlandesa no interpreta el dolor; lo encarna con el cuerpo, con la mirada, con los silencios.

A su lado, Paul Mescal ofrece un William Shakespeare introspectivo, más observador que protagonista, casi desdibujado por la tragedia. Su contención funciona como contrapunto: mientras Agnes vive el duelo desde lo físico y lo espiritual, Shakespeare lo procesa desde la distancia y la creación artística.

Chloé Zhao reimagina el dolor de Shakespeare en Hamnet

En medio de este relato, resulta imposible no destacar a los hermanos Jupe. Con tan solo 12 años, Jacobi (Hamnet) aporta una fragilidad luminosa en cada escena que aparece. Mientras que a sus 20 años, Noah (El actor que interpreta a Hamlet en la obra) hace que el dolor se sienta más ligero en el desenlace.

Finalmente, Hamnet hace del silencio una forma de decirlo todo. El tercer acto funciona como catarsis personal y colectiva, tanto dentro como fuera de la pantalla. Su mensaje es sutil y, por eso mismo, más poderoso: el dolor no desaparece, pero puede transformarse. En memoria. Amor. Arte. En algo que trascienda y se vuelva universal.

Solo no olvides: «Mantén tu corazón abierto»

Chloé Zhao reimagina el dolor de Shakespeare en Hamnet

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