Demna revoluciona Gucci en un debut de alto riesgo en Milán

El debut de Demna para la casa Gucci finalmente llegó, marcando un nuevo capítulo para una de las casas de moda más icónicas con su desfile Otoño-Invierno 2026. En sus redes sociales, el diseñador ya había realizado una declaración de intenciones sobre lo que sería su nueva linea, para la que estuvo un año sumergiéndose en su historia para lograr entender el ADN de la marca.

Gucci Otoño-Invierno de Milán 2026

Olvíden de las siluetas oversize y los volúmenes arquitectónicos que definieron su década en Balenciaga. En Milán, Demna ha decidido que el futuro de Gucci es el cuerpo en su estado más consciente y provocador.

La inspiración detrás de esta entrega de Gucci, titulada irónicamente «Primavera» (a pesar de ser una propuesta de Otoño-Invierno de Milán 2026), nació en las salas de la Galería Uffizi en Florencia. Tras estudiar las proporciones de las estatuas de Niobe y el joven emperador Marcello, Demna llegó a una conclusión: Gucci es tan parte de la cultura italiana como Botticelli o Miguel Ángel, y su lienzo debe ser la piel.

Adiós a las faldas globo y los abrigos metálicos. Entran los vestidos de cóctel «lean and mean», tan ajustados que parecen una segunda piel.

El cierre del desfile quedó a cargo de la legendaria Kate Moss, luciendo una columna de lentejuelas con la espalda totalmente descubierta hasta el final de la columna, donde un broche con el logo de la doble G sostenía estratégicamente su lencería.

Fantasía nocturna y cuero: La propuesta masculina

Liderada por una deslumbrante Emily Ratajkowski en un microvestido brillante, la pasarela de Gucci presentó a una femme fatale moderna, una estrella de rock que no pide permiso para pasar en este Otoño-Invierno 2026.

El desfile co-ed no se quedó atrás en intensidad. Demna exploró fantasías homoeróticas y el espíritu de los clubes nocturnos con hombres que vestían pantalones de cuero rígido, tops de seda que resaltaban la musculatura y las chaquetas de motociclista más ajustadas que se hayan visto en años, accesorizadas con bolsos monograma cruzados al hombro.

A pesar de la provocación, hubo destellos de burguesía moderna: micro-trajes de seda negra, puffers con curvas acentuadas y versiones frescas del estampado floral Primavera, demostrando que Demna puede ser tan comercial como artístico.

El veredicto de los pares

El backstage fue un hervidero de celebridades y respeto mutuo. Desde Demi Moore (y su chihuahua Pilaf) hasta estrellas del tenis, todos querían una pieza del nuevo Gucci. Pero quizás el mayor cumplido vino de sus colegas: Donatella Versace calificó la colección de «increíble y fuerte«, mientras que el ex-director creativo de la casa, Alessandro Michele, no dudó en llamarla «Bellissimo«.

Para Demna, este cambio no es solo profesional, es emocional: «Siento que me estoy enamorando«, confesó. Y si este desfile es el primer capítulo de ese romance, el mundo de la moda está listo para la siguiente cita.

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