Una clave para una buena salud es tener una microbiota diversa, y para ello, los probióticos son una excelente opción. En medio de esta era de «bienestar consiente» donde analizamos constantemente lo que consumimos, existen muchas formas que conseguirlos, pero el kéfir de agua es sin duda una de las mejores y, a mi consideración, una de las más económicas a largo plazo.
El kéfir es una bebida fermentada, originaria de las montañas del Cáucaso y creo que lo más importante que debes saber que… ¡ESTA VIVA!. Se crea a partir de nódulos, que son una especie de granos con forma de coliflor y de textura gelatinosa, que están formados por colonias de bacterias y levaduras beneficiosas (y son muy delicados).
A medida que los alimentas, estos producen una bebida acida (pero rica en nutrientes) que es lo que nosotros aprovechamos.
Se elabora tradicionalmente a partir de leche, pero cuando tienes cierto grado de sensibilidad a la lactosa, la versión de agua es sin duda tu mejor aliado. Eso por eso que la popularidad de estos tibicos ha aumentado con los años, ya que ayudan a muchas personas a incluir en su dieta diaria los beneficios del kéfir de agua.
Este fue mi caso. Y por eso, te voy a explicar un poco de mi experiencia con mi colonia de kéfir, como alimentarla y cosechar sus beneficios:
¿Qué es el Kéfir de Agua?
Como vengo explicando desde antes, se tratan de granos que forman una matriz simbiótica en una sustancia polisacárida llamada kefiran. En el caso del kefir de agua, se diferencia de los de leche en su composición, y porque habita en agua en lugar de leche. De acuerdo con internet, entre sus componentes se encuentran Lactobacillus, Streptococcus, y Saccharomyces que pueden vivir en nuestro intestino.
Cuando adquirí los míos (después de como 20 minutos de explicación sobre su mantenimiento y cuidados) recibí un sobre con una especie de piedra blanca y cristalina. Para activarlos, solo necesitaba colocarlos en un recipiente (use uno de vidrio) con agua y azúcar morena o rubia, así tendrían un medio desde donde el cual comenzar a crecer.
Este recipiente debes mantenerlo lejos de la luz del sol, ya que los nódulos son sensibles a la luz directa, y además de debilitarlos, los microorganismos que componen al kefir podrían llegar a dañarse. También, debes tener muy en cuenta el agua que usas para el Kéfir. NO USES AGUA CON CLORO, puede ser perjudicial para el kéfir. Además, el agua que utilices debe ser mineralizada, para que el kéfir pueda nutrirse bien.
En caso de no tener acceso a ella, siempre puedes mineralizar el agua con un poco de bicarbonato de sodio o sal rosada del himalaya.
Como fermentarlos
El azúcar es lo más importante ya que es su alimento. El proceso de fermentación del kéfir de agua suele durar entre 24 y 48 horas, aunque depende de la temperatura y de la cantidad de azúcar (y tibicos) que tenga. La primera vez, podría tardar un poco más, pero cuando este lista, deberías tener una bebida ligeramente carbonatada, refrescante y ácida, de olor un poco fuerte.
Al momento de extraerlos, debes filtrar los tibicos del agua a través de un colador, PERO, asegúrate de que, sea lo que sea con lo que intentes manipularlos, NO UTILICES NADA DE METAL. Como explique antes, son muy delicados, y este tipo de materiales puede llegar a corroerse y afectar el sabor. También evita los plásticos de mala calidad, ya que podrían degradarse y dejar microplasticos en tu bebida (definitivamente nadie quiere eso). La madera es buena opción.
Beneficios del kéfir de agua
Este alimento fermentado ha sido elogiado por su capacidad para:
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Mejorar la salud intestinal: gracias a sus múltiples cepas de probióticos naturales.
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Fortalecer el sistema inmunológico, al equilibrar la flora bacteriana.
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Reducir la inflamación y mejorar síntomas relacionados con el síndrome del intestino irritable.
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Aportar proteínas, calcio y vitaminas del grupo B.
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Promover una piel más sana, ya que la salud intestinal se refleja también por fuera.
Honestamente, al principio no me gustaba, principalmente en las mañanas. Su sabor es fuerte sobre todo las primeras veces que lo tomas. Pero llegue a sentir una diferencia. Es como una sensación de bienestar y felicidad que nace desde el estomago, muy difícil de explicar, pero, es casi como si mi cuerpo me agradeciera por tomar kéfir de agua en ayunas.
Con el paso de los días me llegue a acostumbrar a su sabor, pero, si dejas de tomarlo puede que le pierdas el gusto. Realmente, nunca llegue a mezclarlos con frutas ni especias, pero es posible hacerlo para potenciar su sabor.
Cuando la colonia crece
Al principio la colonia era pequeña, pero, algo que debes saber es que las colonias de kéfir de agua se reproducen, y en poco tiempo verás más tibicos dentro del recipiente. En cierto punto, tuve tal cantidad de nódulos que producían incluso más kéfir de lo que podía consumir. Llegado este punto, es necesario eliminar el exceso de granos.
Puedes regalarlos a alguien en un frasco o incluso separar una porción para secar y almacenar hasta por un año. Esto último es útil en caso de que, a futuro, necesites iniciar una nueva colonia por que tu kéfir de agua haya muerto o se encuentre en muy mal estado.
Para secarlos, solo extiéndelos en una superficie limpia y cúbrelos ligeramente para protegerlos, puede ser con papel vegetal. Luego, solo déjalos secar al aire en algún lugar ventilado, y con el tiempo deberían volver a quedar duros y cristalinos como en su estado inicial.
¿Cómo saber si tu kéfir está en buen estado?
De forma normal, el kéfir es de color blanco, gelatinoso y un elástico. Un kéfir sano podrías llegar a verlo flotando en el agua, mientras que uno que tenga una mala salud comenzaría a desprenderse fácilmente y cambiar de color. En ese caso, si ves que existe algún nódulo que se vea diferente al resto del cultivo, como con una coloración marrón, es importante separarlo para evitar contaminar el resto.
Si ves que toda tu colonia se ve así, no deberías consumirlo.
¿Por qué sumarlo a tu rutina?
Incluir kéfir en tu vida es una forma sencilla de mejorar la digestión, potenciar tu energía y cuidar tu piel desde adentro. Si lo combinas con una buena alimentación, potencias sus efectos en el organismo, y lo bueno es que se puede tomar solo, con frutas, en batidos o incluso como base para aderezos y postres.
Lo mejor de todo es que es natural, accesible y lleno de vida bacteriana buena.
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